¡Buenos días, tardes o noches, mis intrépidos generales!
¿No notáis cómo empieza a acercarse el calorcito? Los días se alargan, sí, pero poco a poco se avecinan las jornadas de pintura en la que esta se seca en la paleta antes de que tengas tiempo para cargar el pincel. Parece que hasta las miniaturas sudan bajo la luz de la lámpara (o foco, o cualquier fuente que uséis en vuestro estudio...) y el pobre aerógrafo no sabe cómo pedir una tregua.
Por suerte (o por desgracia) para vosotros, ¡esto no es una excusa para dejar los pinceles! Al contrario, es el momento de repasar listas y desempolvar los dados que habéis olvidado, pensando que en verano se para: no en Madrid, no los valientes organizadores del II Torneo de TuliStudio, que no le temen al fuego secreto del mes de junio.
En esta ocasión no tiene pinta de que podamos asistir por incompatibilidad de horarios (maldita vida adulta...), pero tampoco hemos hecho demasiada falta porque las plazas han volado más rápido de lo que han tardado en quitarle a mi dulce Pomelo su asalto imparable. ¡Un visto y no visto! Y desde nuestra abadía nos alegramos un montón por ellos, porque a su primera edición sí que tuvimos la suerte de asistir y nos lo pasamos muy, muy bien.
Tanto, que les dediqué una entrada en el blog: para que veáis que soy una druchii de bien.
(¡Ahí Pomelo sí que fue con asalto imparable, la tía...!)
Lamentablemente, mi asalto imparable se ha ido para no volver, ¡pero no está todo perdido! Todavía quedan dos citas a las que sí que podemos acudir; la primera de ellas nos queda cerca tanto en distancia (Málaga) como en fechas (17 de mayo): el I Torneo de E-MINIS, donde espero desempolvar un poco mis habilidades como general después de un mes entero sin jugar.
Y en segundo lugar, pero no por ello menos importante, tenemos una incursión muy especial a finales de mes: el destino es Tragacete, donde nuestro buen amigo (y mejor pintor) Vicente celebra el II Ruralhammer. ¡Estoy contando los días que quedan desde el momento en el que confirmé la inscripción! El año pasado nos fue imposible asistir debido a causas de fuerza mayor (hasta la vida tiene sus propios chequeos de liderazgo fallidos...), pero este año... Este año los astros se han alineado.
O, bueno, los he alineado yo a base de alguna que otra amenaza. Pero lo importante es que vamos, ¿no? Y vamos con todas las ganas del mundo, porque Ruralhammer no es solo un torneo: es una celebración en un entorno único, con buena gente, buenas mesas y buena comida garantizada.
Mientras nos preparamos para tanta guerra, y para que la espera nos sea más amena, queremos compartir con vosotros una auténtica joya de trasfondo: cuento de nieve y cenizas, un relato no apto para los débiles de corazón escrito por Lobo, de Las Tablillas Sagradas. Este hombre cuenta con varios galardones a sus espaldas y, teniendo en cuenta que podría echar a mi unidad entera de jinetes oscuros a echar la siesta ahí, ¡eso es mucho espacio para premios!